Los avances médicos que se han logrado gracias a las nuevas tecnologías desarrolladas nos permiten lidiar con una gran variedad de enfermedades, síntomas y circunstancias que hasta hace unos años eran prácticamente irreversibles. Uno de los campos que más adelanto ha tenido ha sido la reproducción asistida y todo tipo de cuidados durante el embarazo, así como el tratamiento de órganos internos. Precisamente éstas son las principales áreas en donde ofrecemos los servicios de la Clínica de reproducción asistida del Dr. David Nava en el Hospital Ángeles de Tijuana. Tenemos un amplio reconocimiento a nivel nacional, e incluso también en Estados Unidos, y buscamos ayudar a nuestros pacientes en su sueño de ser padres. El trato que ofrecemos es cálido y cercano a los pacientes para que en todo momento se sientan acompañados y en confianza. También contamos con atención ginecológica y de procesos quirúrgicos cuando alguien lo requiere, para así poder ofrecerte una gama de servicios completa  para tu cuidado y salud. Entre las enfermedades que tratamos está la Miomatosis Uterina, de la cual te hablaremos más en esta sección.

La enfermedad de la Miomatosis Uterina se caracteriza por presentar tumores benignos, que son llamados miomas, o también leiomiomas. Estos tumores se forman a causa de una proliferación alterada de las fibras musculares del miometrio, la capa muscular del útero, lo que depende de la secreción de las hormonas femeninas. Este tipo de padecimiento constituye la neoplasia benigna más frecuente del aparato genital femenino, y provoca afectaciones tanto en la forma como en el volumen y en la función del útero. En muchos casos, los miomas no presentan ningún cuadro de síntomas, por lo que es difícil detectarlos en muchos casos. Se estima que este tipo de padecimiento lo tiene una de cada cuatro mujeres que están en edad reproductiva, afectando entre un 20% y 40% de las mujeres que tienen más de 30 años y es precisamente una de las causas más frecuentes de dismenorrea secundaria en este sector poblacional.

A ciencia cierta, aún no se conocen las causas por las que surgen los miomas, pero existen razones biológicas que explican su aparición, entre las cuáles cabe destacar un aumento de los receptores de estrógeno en el útero. La explicación a este fenómeno es que probablemente se debe a una causa de origen genético, y también a cambios hormonales durante la menstruación. Se ha propuesto el hecho del carácter hereditario debido a que es sumamente frecuente que mujeres de la misma familia presenten esta problemática, sobre todo si están relacionadas en primer grado. En cuanto a los factores hormonales, está la menarquia precoz de la primera regla, que ha indicado un aumento en el riesgo de aparición, además de que se ha encontrado que la cantidad de estrógenos o sus receptores son mayores en mujeres con miomas.

Algunas de las estadísticas de estudios relacionados a la Miomatosis Uterina nos informan que hay algunos factores predisponentes, como el hecho que se han encontrado más casos clínicos en mujeres afroamericanas con casi el doble de pacientes que de mujeres caucásicas. También se ha encontrado que la aparición de miomas es más frecuente en la cuarta década de la vida  y hay diversa evidencia que sugiere que hay un mayor riesgo de padecer miomas debido a la obesidad, incluso se ha visto que el tamaño de los tumores son mayores en mujeres con sobrepeso.

La Miomatosis Uterina es un problema ginecológico que padecen algunas mujeres en edad reproductiva, que va desde la adolescencia hasta la menopausia. Esta afectación habitualmente  se descubre gracias a alguna exploración ginecológica o por un ultrasonido pélvico, y podemos decir que las molestias que ocasiona tienen relación con el sitio en el que se presentan y con el número y tamaño de los tumores. Por el sitio anatómico del útero pueden agruparse en subserosos, es decir, los que están en la superficie del mismo y crecen hacia la cavidad abdominal; los intramurales, que se presentan en la pared del útero y, por último, los submusos, los cuales van hacia la cavidad uterina. Todos ellos, dependiendo del sitio donde se encuentren alojados, pueden causar algunos problemas de fertilidad.

Ahora bien, los síntomas pueden dividirse en sangrados y/o molestias mecánicas. Muchas veces los sangrados son abundantes y prolongados, acompañados de coágulos que provocan cólicos, y pueden llevar a la paciente a sufrir de una anemia crónica, además puede causar manchados intermenstruales. En úteros crecidos por los tumores se presentan como dolor en la espalda, continuo y a veces muy molesto, dolor al tener relaciones sexuales, estreñimiento en días menstruales, micción frecuente, si permanece sentada se llena de gases y molestias tipo colitis.  La infertilidad puede presentarse dependiendo del sitio del tumor o de los tumores, los cuales pueden provocar problemas para lograr un embarazo satisfactorio.

Cabe mencionar que los miomas pueden presentarse con síntomas por primera vez durante el embarazo, o bien, los miomas asintomáticos pueden ser detectados clínica o ecográficamente en el control del mismo. Hasta hace poco se creía que los miomas crecían casi siempre durante el embarazo por efecto de la estimulación estrogénica; sin embargo, recientemente se ha descubierto que esto no es así. Lo que sucede es que el problema radica en que no puede hacerse una predicción precisa del crecimiento de los miomas durante la gestación. Con controles ecográficos seriados se ha visto que sólo la mitad de los miomas cambia de tamaño durante la gestación. En concreto, se descubrió que durante el primer trimestre aumentaron de tamaño o siguieron igual; en el segundo trimestre los tumores pequeños permanecieron igual, mientras que los grandes redujeron su tamaño; y en el tercer trimestre mantuvieron su tamaño o lo disminuyeron. En cuanto al tamaño también hay que mencionar que los miomas de más de 3 cm dan cuenta de tasas significativamente aumentadas de amenaza de parto prematuro, desprendimiento prematuro de placenta y de hemorragias posparto.

Los tratamientos estarán enfocados al problema que le causan a la paciente, así pues, cuando se trata de la presencia de varios miomas o en mujeres que ya no desean fertilidad, se usan métodos de extirpación mediante la llamada histerectomía, con la cual se retira el útero con los miomas y desaparecen a su vez todas las molestias que le aquejan.

Por otra parte, cuando hay intención de mantener el órgano, se usan métodos conservadores, como son los tratamientos farmacológicos con efectos temporales de hasta dos años en los que se disminuye el tamaño del tumor o de los tumores, mejorando así en gran medida las molestias durante ese tiempo. Esto también se puede hacer cuando los tumores son muy grandes, de modo que se pueda hacer menos difícil la cirugía conservadora. Ahora bien, si el tumor es pequeño y sólo está alojado en la cavidad uterina, entonces se puede extirpar por medio de la histerosocopía y prácticamente sin alteración de la anatomía del órgano intervenido.

Dependiendo de la cantidad de tumores y del sitio de éste o éstos, si se abre la pared del útero es necesario tener un periodo postoperatorio de hasta un año de no permitir embarazo por el riesgo de que se abra la cicatriz por falta de consolidación, de todos modos, en estos casos se aconseja la interrupción por cesárea debido a que no pueden tener trabajo parto de muchas horas.

En cuanto a los factores rutinarios de la vida de las mujeres, no se ha demostrado una relación directa entre la dieta entre el ejercicio, el consumo de alcohol o tabaco, o por el embarazo y la Miomatosis Uterina.

Acércate a nuestra clínica para conocer los servicios y paquetes médicos que ofrecemos para cuidar de tu salud y ayudarte con problemas reproductivos y con cirugías ginecológicas.